Hola, soy Freddy
Peruano, sí, aunque más de uno diría que primero arequipeño. Así somos los de la Ciudad Blanca. Nací en Arequipa, pero una parte importante de mi historia vive en Cusco, donde estudié la primaria, descubrí las danzas tradicionales y durante un tiempo tuve el privilegio de enseñarlas. Ambas ciudades marcaron mi forma de ver el mundo y crecer en contextos distintos.
Ingresé a la universidad a los 14 años, mientras aún estaba en el colegio. Al terminar, ya había ingresado a cuatro carreras en distintas universidades. No lo cuento para presumir, sino porque, en retrospectiva, creo que dice mucho sobre cómo soy: competitivo, curioso e incapaz de quedarme quieto cuando hay algo nuevo por aprender.
Soy ingeniero electrónico y economista. Tengo una especialización en IoT, varias en análisis de datos, y gané una beca para estudiar Critical Thinking en el MIT. Ese último me cambió la forma de ver las cosas.
En 2018 gané un concurso nacional de emprendimiento e innovación en la categoría de innovación tecnológica organizado por el Ministerio de la Producción de mi país. Fui parte del equipo ganador del programa Lab Startup ICT-based Innovation de KOICA, en convenio con universidades de Corea, donde levantamos capital semilla. Desde entonces, desarrollé varios proyectos de I+D+i. Lideré la construcción de robots autómatas, uno para podar áreas verdes de forma autónoma, con toda la ingeniería desarrollada localmente. Automatizamos máquinas para la preparación de comida real, desarrollamos dispositivos con algoritmos que convertían semanas de procesamiento de datos mineros en horas, e innovamos en procesos de limpieza mecánica automatizada. Cosas concretas con impacto real. Ese tipo de problemas siempre me han gustado, los que al comienzo parecen imposibles.
Junto a un equipo de socios creamos Pallana, un aplicativo de movilidad escolar que no pudo despegar, llegó la pandemia y se llevó el proyecto con ella. También creamos Smart Bus, una plataforma para ver buses en tiempo real que ofrecía publicidad inteligente a los pasajeros mediante los parlantes del vehículo, ambos tuvieron eco a nivel nacional. El uso de smartphones con datos pospago no estaba masificado en Perú — menos en Arequipa — como para sostenerlo. Aprendí más de esos dos proyectos que de muchas cosas que salieron bien.
Fui estudiante y hoy docente del Programa de Extensión Universitaria PEU del regulador de las telecomunicaciones de Perú, donde también trabajo. Fui parte del equipo que creó Checa tu Equipo y Checa tu Señal — dos herramientas del regulador que hoy usan personas e instituciones para tomar mejores decisiones. Checa tu Señal ganó un reconocimiento interno de innovación. También fui parte del CEU de SUNASS, organismo regulador del agua potable y saneamiento en Perú. No todo ha sido telecomunicaciones.
Creo que la innovación tecnológica es el motor del desarrollo económico en países como el Perú, demasiado dependientes de su materia prima. Diversos modelos macroeconómicos lo respaldan. Estoy convencido de que las mejores políticas nacen de quienes entienden la tecnología desde adentro, y trabajo cada día desde esa convicción.
Me apasiona la tecnología.
Fuera del trabajo juego fútbol desde que tengo memoria, con todo lo que eso implica. Jugué en la secundaria, ganamos mucho, tuvimos un gran equipo. Más tarde llegué a jugar en segunda división de la liga distrital, subimos a primera, y brevemente competí en la Copa Perú. Ya no juego al mismo nivel pero el fútbol sigue siendo mío. Me encanta correr; lo hago desde niño, mucho antes de que se pusiera de moda pagar por correr en la calle. Hago paddle SUP y soy un entusiasta del surf. Leo ciencia ficción, me interesa la política y creo que, contrario a lo que dicen, en la mesa sí se debe hablar de política. Me gusta conocer mi país y aprender cosas nuevas — si algo me define más allá de cualquier título o proyecto, es eso.
Tuve un gato. Escribí sobre él.
Soy optimista con el futuro. Creo en el trabajo inteligente. No soy fan de la complacencia ni de la mediocridad.
Si llegaste hasta aquí, ya me conoces un poco. Bienvenido.